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El futuro laboral exige una base sólida PDF Imprimir Correo electrónico

Las universidades destinan programas para reforzar la proyección directiva de los participantes en los máster de formación que ofrecen. 
 
Cada vez son más las mujeres preparadas para acceder a puestos directivos en igualdad de preparación que los hombres. Un informe del Círculo Formación ha revelado que el 65,9 por ciento del perfil del demandante de máster para este año son mujeres, mientras que el 34,1 por ciento son hombres.
 
Como institución educativa con una larga trayectoria, la escuela de negocios CEU quiere ayudar a los directivos a desarrollarse a lo largo de su vida profesional. "Nuestra base siempre parte de un diseño de unos programas adaptados a la realidad del directivo de hoy y con la perspectiva de que dicho aprendizaje debe ponerlo en práctica en su propia organización", explica Ramón Gurriarán, profesor de este centro de estudios.
 
Formación
En sus programas de desarrollo directivo, en la escuela de negocios CEU "trabajamos con él antes, durante y tras la finalización del programa", añade Gurriarán, quien asegura que ésta es la manera de "entender sus necesidades, de poder adaptarnos a las mismas y de poder ayudar de manera proactiva en su puesta en práctica".
 
Al haber evolucionado las empresas, los directivos que las gestionan han tenido que cambiar su perfil. "Cada vez se hace más hincapié en las habilidades y competencias a la hora de gestionar equipos multidisciplinares, con una amplia diversidad, donde la gestión de las personas se ha convertido en un elemento determinante para el éxito o el fracaso".
 
Gurriarán afirma que hay diversa metodología para desarrollar la capacidad de tomar decisiones. "Herramientas como la simulación o el role playing de distintas situaciones pueden servir para potenciar este tipo de habilidades. En muchas ocasiones, se trata de que el propio directivo identifique aquellos valores personales que se pueden ayudar a desarrollar este tipo de habilidades", asegura.
 
Una mala gestión
El entorno, la competencia, una decisión estratégica de años atrás puede lastrar a una compañía, aunque posteriormente esté muy bien gestionada. "Hay compañías medias que, con excelentes equipos directivos, han colocado a las mismas en lo más alto", añade. "La estructura de una organización dependerá de la estrategia, y no al revés. Por este motivo, en función de la misma, así se organizará.
 
No obstante, en los últimos años las organizaciones han evolucionado hacia modelos mucho más planos". Para hacer frente a la desmotivación laboral, Gurriarán insta a los directivos a "ilusionar a las personas con las que trabajan a través de la comunicación" y, además, ve imprescindible que se enseñe a gestionar un fracaso. "Debemos ayudar a los directivos a gestionar mejor a través de la formación, pero debemos asumir que no todos los directivos tienen el mismo éxito con la misma formación. Es más, muchos de los casos que se estudian en la escuela de negocio son de fracasos, de los que siempre se pueden extraer determinadas experiencias positivas para el futuro", finalizaGurriarán.
 
La base de la formación de la Universidad Europea de Madrid (UEM) es "el trabajo en equipo y la competencia entre diferentes grupos", asegura Sergio Calvo, vicerrector de innovación, postgrado y formación continua de la UEM, quien asegura que, "el directivo actual es más cercano y basa sus decisiones en aspectos de inteligencia emocional". Según el vicerrector, los candidatos a ostentar el cargo de directivo deben poseer "una capacidad de automotivación y perseverancia, saber mantenerse y aprovechar los momentos. En este sentido, es fundamental que interioricen la máxima de la formación continua, es decir, deben ser personas que entiendan que su periodo de formación no concluye tras su licenciatura y la consecución de un máster.
 
Directivo ideal
La formación ideal para Calvo sería "un compendio de las últimas herramientas de gestión, tanto de personas como de procesos, junto con una formación ecléctica que le haga interiorizar la humildad del que siempre está aprendiendo algo nuevo". Para formar a sus alumnos, desde la UEM intentan que los postgrados se consideren un "laboratorio de la vida real", donde los alumnos tomen más de una decisión todos los días. "La presión es mayor, ya que sus decisiones afectan al resto del grupo", apunta Calero. Así, se trata de acostumbrar al alumno a perder el miedo a equivocarse, "porque la mayor equivocación no es una decisión errónea, sino el hecho de tomar la decisión". Como otros expertos, Calvo coincide en afirmar que, para aprender de los errores, "se debe observar las equivocaciones que se cometen a diario y perdiendo el miedo escénico a equivocarse".
 
A todas las generaciones les ha preocupado cómo el siguiente relevo se haría cargo de una gestión, cada vez más compleja y difícil. Los programas, contenidos y métodos han evolucionado tanto como el perfil del directivo demandado por la sociedad. La Universidad Antonio de Nebrija trata programas destinados a reforzar la proyección directiva de los participantes mediante la adquisición de conocimientos, metodologías y habilidades de trabajo necesarias para la función directiva en las diferentes áreas de especialización. En los programas máster executive para profesionales, el empleo del método del caso permite el estudio de situaciones reales a través de las cuales los alumnos argumentan la utilidad de las diferentes acciones y proponen alternativas y soluciones.
 
Los casos se preparan individualmente o en grupo, y posteriormente se discuten, trabajan y dinamizan dentro del aula con ayuda del profesor. Este sistema de trabajo fomenta el pensamiento estratégico, la interacción de áreas de conocimiento, la capacidad de evaluar alternativas, así como las habilidades de análisis y síntesis.
Por otra parte, el máster executive en Dirección de Empresas está dirigido a directivos de empresa con más de tres años de experiencia profesional, que presenten un alto potencial de desarrollo y quieran dar un paso definitivo en su carrera directiva.
 
Reforzar los valores
Guillermo Farrés, director de la escuela de negocios de la Universidad Antonio de Nebrija asegura que, para formar a directivos, es necesario "reforzar valores éticos, sociales y profesionales, transferir experiencia, ganar en capacidad de síntesis, practicar la defensa y diferenciar los aspectos tácticos" Además, el profesor de la Universidad Antonio de Nebrija insta a los futuros directivos a que "aspiren a lo máximo" porque, "normalmente, actúa como estímulo". El único inconveniente que ve es que, si los objetivos personales no son realistas, acostumbran a ser causa de frustración.
 
Farrés asegura que los gestores de capital humano demandan perfiles que tienen mucho más que ver con la "actitud" que con la "aptitud". "La aptitud se puede adquirir, mientras que la actitud, en el mejor de los casos, se puede moldear". Ésta sería, según Farrés, la formación ideal: la que proporcione la "aptitud" necesaria y la "actitud" adecuada. "Los factores de éxito relacionados con la actitud, ni se compran ni se venden".
 
Para cultivar a profesionales de capacidad para tomar decisiones, hay que "enfrentarse a situaciones reales, o de una virtualidad sobresaliente, hay que aprender a diagnosticar con acierto y hay que entrenarse a seleccionar, de entre todas las alternativas posibles, la solución más adecuada.
 
Por otra parte, Farrés afirma que la compañía debe estructurarse de la mejor manera que "responda a los cambios del mercado". Cuando la organización no da respuesta, o esa contestación es insuficiente o equivocada, se produce la crisis. "Y, la crisis, puede ser la antesala del fracaso", apunta.
 
Evitar el problema
A diferencia que otros profesores, el profesor de la Universidad Antonio de Nebrija asegura que la mejor manera para resolver un problema es evitar que se produzca. ¿Cómo? Mediante una adecuada política de comunicación, formación, participación, remuneración y reconocimiento y gestión de las expectativas.
 
Farrés también afirma que las escuelas de negocios y de postgrado enfocan su filosofía formativa hacia el éxito en la gestión.

"No he visto jamás un programa que incluya algo parecido a la gestión del fracaso. Sin embargo, debo admitir que, al igual que R. Kipling en su poema ‘If', creo firmemente en que la reafirmación de los valores, sobre todo los personales, y la actuación, según unos principios y convicciones, sólidamente arraigados -es decir, en la madurez de la persona, más que en el bagaje técnico del directivo-, tienen mucho que ver en lo que una persona necesita para enfrentarse al fracaso, sobreponerse a sus efectos y reunir el coraje suficiente como para poder comenzar de nuevo un proyecto", concluye Farrés. 

Más información:

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