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Estudiar en el extranjero: todo lo que hay que saber antes de hacer las maletas PDF Imprimir Correo electrónico

Por FERMÍN GÓMEZ Director de contenidos de www.mastermas.com

En el ámbito de la educación de postgrado hay que reconocer que las escuelas y universidades españolas han alcanzado en su conjunto un nivel académico muy satisfactorio. No obstante, siguen teniendo razones de peso aquéllos que optan por realizar un master, un doctorado o cualquier otro tipo de estudio de postgrado fuera de España.
Haber superado una prueba tan difícil como es completar un master en otro idioma que no sea el español es un indicativo de que estamos ante una persona con gran capacidad de adaptación a entornos multinacionales. Esa gran capacidad de iniciativa y voluntad fuera de lo común ofrecen también mayores posibilidades a la hora de encontrar un empleo cualificado.
También en lo académico encontramos razones más que suficientes para que algunos se planteen seriamente ir haciendo las maletas. Tal y como señala David Leonida, —australiano afincado en España, director académico de Estudia Fuera—, si la oferta en España es abundante e interesante, en el extranjero las alternativas se multiplican. Ampliaremos nuestra lista a universidades, instituciones y países que en determinados campos académicos son los más punteros.

Medios avanzados
«Ahí tenemos Australia —comenta David—, muy desarrollado en estudios medioambientales y telecomunicaciones, Finlandia también en telecomunicaciones, Suiza en gestión hotelera, Estados Unidos en investigación, ciencia, ingeniería industrial, gestión empresarial (MBA) y marketing, Gran Bretaña en publicidad y finanzas, Canadá en biología y medio ambiente».
No hay que olvidar que hablamos de estudios avanzados donde el alumno ha de disponer de medios óptimos en cantidad y calidad, y bien saben muchos lectores que desgraciadamente nuestras universidades no siempre cuentan con ellos. En lo que se refiere a determinados estudios especializados, a veces, universidades e institutos de otros países van muy por delante de nosotros.
Los requisitos exigidos para realizar un master en un país extranjero son muy parecidos a los de cualquier universidad española, si bien, en algunos países son más rigurosos en ciertos aspectos formales. En principio, para matricularse en un master universitario es imprescindible haber obtenido una licenciatura. También es posible acceder con una diplomatura, aunque en ese caso lo normal es que tengan que realizar un curso de transición, lo que en el mundo académico anglosajón se conoce como «Top-up Year». El departamento de admisión requerirá del interesado la presentación de su expediente académico, —básicamente el certificado de notas—, debidamente contrastado (fotocopia compulsada, con certificado de autenticidad) y traducido. Es éste uno de los fundamentos a la hora de valorar la aptitud del candidato.
Y luego tenemos, lógicamente, la importante cuestión del idioma, y aquí lo que la escuela necesita es la garantía de que el futuro alumno va a poder seguir sin dificultad un curso académico. Dos son las certificaciones válidas en los países de la órbita anglosajona: IELTS y TOEFL.
El International English Language Testing System (IELTS) es la certificación reconocida por las universidades y escuelas de postgrado de Reino Unido y Australia. Este examen lo realizan 1,5 millones de personas al año en 135 países; en España se lleva a cabo en el Instituto Británico (de Madrid y otras ciudades). Entre 6.0 y 6.5 está la nota mínima exigida por las universidades.
En Estados Unidos, y también en Canadá, el examen más conocido es el Test of English as a Foreign Language (TOEFL). Este examen que realizan cerca de 800.000 personas al año es gestionado por una organización si ánimo de lucro llamada ETS. Se trata de una prueba tipo test que evalúa la capacidad de comprensión oral, la capacidad de estructuración y expresión escrita y la capacidad de lectura en inglés. Además, incluye 30 minutos de redacción de un texto sobre un tema de interés general asignado. Las instituciones que lo reconocen exigen a los candidatos una puntuación mínima de entre 213 y 233 puntos sobre un máximo de 300. Este examen también se puede realizar en Madrid y en varias ciudades españolas.

Idioma francés
En francés, los certificados de nivel de competencia, de práctica y de dominio de la lengua francesa para extranjeros, son el DELF (Diploma de Estudios de Lengua Francesa) y el DALF (Diploma Avanzado de Lengua Francesa), ambos gestionados en todo el mundo por la Alliance Française dependiente del Ministerio Francés de Educación Nacional.
Así las cosas, si nuestro dominio de la lengua en la que pretendemos realizar los estudios de postgrado no es el óptimo, vamos a tener que plantearnos la realización de un curso de idiomas previo en el país de destino. David Leonida establece una relación inversa que podría situarse en 3 meses si nuestro nivel es alto, entre 3 y 6 meses si es medio y de al menos 6 meses si es bajo. Tal curso podría ser específico para preparar cualquiera de los anteriores exámenes o en disciplinas concretas (por ejemplo, inglés médico, inglés financiero, francés jurídico, etc.)
A veces, sobre todo cuando se trata de escuelas de postgrado privadas, la experiencia laboral del candidato también es valorada en el proceso de selección. En este caso lo habitual es exigir cartas de recomendación de las empresas o jefes, por supuesto, traducidas y avalada su veracidad por alguna organización de referencia en esta actividad. De cualquier manera, la mayoría de universidades y escuelas superiores extranjeras piden a todos los candidatos una carta de presentación/motivación en el idioma oficial de la institución.
Mención aparte merece el conocido examen internacional GMAT (Graduate Management Admission Test) que sirve como referencia para las escuelas de negocio de todo el mundo. No se trata de medir la aptitud laboral específica, experiencia o conocimientos adquiridos. Se trata por el contrario de una prueba estándar de capacidad, de tres horas y media de duración y tres partes: una primera sobre redacción analítica (AWA: Analytical Writing Assessment), una segunda de razonamiento matemático y, por último, la relativa al área lingüística. La puntuación del GMAT oscila en un rango de 200 a 800 puntos, siendo la nota adquirida un indicador de las posibilidades de éxito del candidato en el primer año de un MBA. Es un examen que exige la mayoría de escuelas de negocio norteamericanas, especialmente las más prestigiosas que piden una puntuación mínima a partir de 590. En Europa, también es valorado, aunque muchas escuelas prefieren basarse en exámenes de ingreso propios de similares características.

Procesos de selección
Que nadie piense que por el hecho de venir de otro país las universidades o escuelas van a ser menos estrictas. Y es que ya son muchos años de experiencia acumulada en procesos de selección, con un creciente flujo de alumnos de múltiples nacionalidades, de Europa, Norteamérica y Asia, por lo que no sería extraño que viéramos rechazada nuestra solicitud en varias universidades. No es que un país sea académicamente más exigente que otros, la diferencia, como bien señala David Leonida, la marcan las instituciones. Estudiar un MBA en Harvard siempre será muy difícil, al tiempo que los requisitos de admisión van a ser muy exigentes.
Desde Estudia Fuera lo que se recomienda es que cada persona busque una institución que encaje con su nivel académico. Sería una pérdida de tiempo iniciar un proceso de admisión en un master que a priori está muy lejos de nuestra capacidad y medios económicos. En la selección de la escuela no hay que basarse tanto en el prestigio sino, más bien, en los requisitos del programa y los objetivos, que éstos sean afines al propio interesado, —a su expediente académico, a su experiencia, a su perfil—, y que, por tanto, haya posibilidades de ser admitido y realizar el programa con éxito.
Precisamente, tasar el nivel del candidato y de acuerdo a ello seleccionar las instituciones extranjeras óptimas, es una de las funciones básicas que realiza Estudia Fuera y otras organizaciones similares establecidas en España. Estas empresas son las que mejor conocen la amplia oferta académica existente en el extranjero, pueden seleccionar así las 4 ó 5 instituciones que, según el caso, garantizan mejor calidad al interesado.

Tasas subvencionadas
Y no olvidemos el límite del presupuesto. No todo el mundo dispone de 4 millones para gastar en un año. Hay que decir que, en el aspecto económico, lo más interesante para un español es estudiar en cualquier otro país miembro de la Unión Europea, ya que se beneficiará de las tasas académicas subvencionadas a las que como ciudadano europeo tiene derecho. Entre 3.500 y 6.000 euros puede costar unos estudios de postgrado de un año en una universidad europea. En Estados Unidos y Canadá el coste será bastante más elevado.
Otro servicio muy importante que prestan las organizaciones como Estudia Fuera es la gestión de los trámites y guiar en el proceso de admisión. Aunque se trata de sistemas educativos de funcionamiento similar al español, en la práctica son países con una burocracia distinta, muy desconocida para un extranjero. Todo ha de realizarse en otro idioma y a veces es necesario hacer llegar al país y escuela de destino documentación clave.
Entre los servicios que ofrecen este tipo de organizaciones al aspirante está compulsar y certificar documentos, traducir documentos oficiales, rellenar formularios, asesorar durante todo el proceso, traducir cartas de presentación y de recomendación, además, valerse de su amplia red de contactos en las universidades extranjeras para ir a las personas clave en cada caso, todo lo cual supone acortar mucho el tiempo de gestión.
Para estudiar en cualquier país de la Unión Europea no es necesario obtener un visado. Un estudiante comunitario podrá permanecer ahí el tiempo que desee, incluso optar a un empleo sea el que sea una vez concluidos los estudios de postgrado. Bien diferente es el caso de Estados Unidos que sí exige la tramitación de visado para cualquier estancia por motivos de estudio.

Consecuencias nefastas
Por desgracia el 11-S también han tenido nefastas consecuencias en el ámbito educativo superior de aquel país. Antes de los atentados, las universidades de los Estados Unidos contaban con aproximadamente 300.000 alumnos extranjeros matriculados, en menos de tres años esta cifra ha descendido hasta los 210.000. Este descenso se le achaca principalmente al tiempo de tramitación de los visados que ahora se ha prolongado a casi dos meses, frente a los 15 días que suponía antes. A esto hay que unir la «poco simpática» entrevista que todo solicitante ha de tener con inmigración o con la autoridad consular. No debe ser motivo de preocupación para un español, según David Leonida, que ya en la misma entrevista se acostumbra a informarle sobre la concesión del visado. Inevitablemente, tales barreras han acabado por afectar también a las escuelas de negocio y a su programa más emblemático.
Canadá es menos estricto a la hora de conceder visados, incluso no es necesario cuando la estancia por estudios no excede de los 6 meses. El visado para estudios en Australia goza de la ventaja de que permite compatibilizar los estudios con un trabajo de hasta 20 horas semanales y jornada completa en periodo de vacaciones. Claro que eso de trabajar cuando uno está afrontando unos estudios de postgrado fuera de su país, que requieren de toda la concentración por parte del alumno, con la dosis extra de dedicación al realizarse en un idioma distinto del materno, es una elección que David Leonida no considera acertada.

Fuente: ABC

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