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Salidas laborales en banca y finanzas PDF Imprimir Correo electrónico

Los titulados de Economía y Empresas, incluso los de Derecho, pueden encontrar diversas opciones laborales a través de postgrados de especialización en mercados o en finanzas corporativas.  

-Escuelas y programas: 
Muchos titulados en la Diplomatura de Empresariales y en las licenciaturas en Economía y en Administración y Dirección de Empresas pueden tener su oportunidad especializándose con un postgrado en  las finanzas corporativas -de empresa- o en los mercados.

José Ignacio Llorente, profesor de finanzas corporativas en el Centro de Estudios Financieros (CEF), destaca que la función financiera en las empresas ha evolucionado desde tareas administrativas a las de mayor valor, aunque en las pymes se siguen demandando los tradicionales jefes de contabilidad. Los interesados en trabajar en los departamentos financieros de las compañías deben tener transversalidad: buenos conocimientos del sector en el que opera esa organización y buen conocimiento técnico de la función financiera.

Por su parte, Manuel Romera, director técnico del sector financiero en el Instituto de Empresa, destaca que la mayor demanda en estos momentos es de gestores de riesgos muy cualificados y comerciales de banca privada o personal para clientes con un patrimonio medio. También se demandan administrativos-contables y comerciales de calle -éstos últimos para la banca-, aunque son puestos menos cualificados y con peores sueldos.

Estos dos profesores han definido para Expansión & Empleo los puestos más habituales en los que  hacer carrera financiera:

- Jefe de contabilidad:
En las empresas pequeñas y medianas se encarga de las tareas más administrativas, como la facturación y el control de clientes, las compras y los servicios generales, las declaraciones fiscales, las relaciones con cajas y bancos; incluso, a veces, de la administración de personal y las nóminas. Aunque es un puesto poco evolucionado, aún tiene demanda porque es el profesional que necesitan las pymes. Su formación tiene que estar basada en la contabilidad y la fiscalidad.

- Director administrativo-financiero:
Se trata de un profesional de categoría intermedia en empresas grandes, con mayor nivel de organización y procedimiento y algunos aspectos de planificación estratégica. Realiza tareas contables -contabilidad, presupuestos y declaraciones fiscales-, labores de administración -gestión de tesorería y servicios generales- y, a veces, también de organización en materia informática. Supone una cierta evolución de la función financiera.

- Dirección económico-financiera:
Es un puesto con alto nivel de sofisticación, que utiliza la planificación como herramienta para la toma de decisiones. El director suele depender directamente del director general o del consejero delegado.

Estos departamentos existen en las grandes empresas. Se estructura en dos subáreas: la de control y la de planificación financiera. En la primera de ellas se gestionan las tareas más internas y relacionadas con el presupuesto, como las de administración, contabilidad financiera, analítica y de costes. Es aquí donde trabaja el controller, uno de los puestos más habituales para los titulados anteriormente citados.

En el área de planificación, se responsabilizan de las funciones de tesorería, como la proyección, los cobros, la gestión de los recursos financieros, las relaciones con bancos, inversores y mercados.
Tanto el director administrativo-financiero como el económico-financiero precisan preparación en contabilidad y fiscalidad, pero con conocimientos más avanzados en planificación, tesorería y control: contabilidad analítica -análisis de balances-, análisis de inversiones y mercados financieros.

- Auditor interno:
Además de tener una formación técnica en finanzas, precisa de conocimientos jurídicos, sobre todo en el terreno del Derecho mercantil. Suele depender del consejero delegado o del director general responsable del área financiera de la empresa. Se ocupa de la relación con el auditor externo y supervisa los procesos internos de la compañía. Con la nueva ley financiera han cobrado especial importancia porque no auditan los estados financieros -la situación patrimonial de la empresa-, sino también los procedimientos por los que se han confeccionado esos estados.

- Gestor de riesgos:
Los bancos y las empresas de sectores con mucho endeudamiento precisan gestores de riesgos muy cualificados, que sepan elaborar modelos de viabilidad bien desarrollados, teniendo en cuenta la gestión de los cash flows futuros -flujos de caja-. Deben ser capaces de descontar los flujos de caja, de cuadrar balances y estructuras para asegurar que la empresa sea capaz de devolver la deuda. Deben tener un conocimiento técnico muy profundo -que puede lograrse a través de un máster específico- y un dominio grande del sector -que se adquiere a través de los años de experiencia profesional-.

- Comercial de banca personal:
Es el encargado de relacionarse con el cliente de patrimonio medio, ya que estas entidades han comenzado a abrirse a este tipo de clientela ante la fuerte competencia por el limitado número de cliente de patrimonio alto. Debe tener conocimientos comerciales, pero también técnicos en finanzas para saber no sólo vender, sino qué y cómo; y un gran desarrollo mental. Además, tiene que saber equilibrar la venta con el riesgo del cliente, por lo que es necesario que sepa interpretar los mercados y medir los riesgos, la volatilidad y la rentabilidad. No es un vendedor tradicional.

- Analista financiero:
La tendencia es a demandar analistas con capacidad para gestionar las valoraciones de deuda, de empresas y de flujos de caja, no tanto las métricas que hasta ahora se han venido utilizando, como el PER -número de veces que el beneficio está incluido en el precio de la acción-.

- Analista de riesgos:
Son los encargados de valorar los riesgos de un crédito para su concesión. Se buscan personas con conocimientos para medir la evolución del préstamo, es decir, de calibrar la capacidad de devolución. Comienzan a valorarse menos los profesionales que analizan el riesgo en función de las garantías de los préstamos (avales, etcétera).

- Puestos de back office:
Evidentemente, siguen siendo necesarios profesionales que realicen las tareas administrativas de puertas para adentro de las empresas financieras. Pero, incluso para cubrir este tipo de vacantes, estas entidades están demandando perfiles con orientación semi-comercial que, en un momento dado, sean capaces de estar en una actividad directamente relacionada con el negocio.

Más información:

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