Martes 15 de febrero(Galicia) La catástrofe derivada del hundimiento de aquel petrolero que hondeaba flamante la bandera de Bahamas motivó algo más que un cruce interminable de acusaciones entre formaciones políticas y maratonianas jornadas de comparecencias de todos los implicados. Entre otras cosas, fundamentalmente provocó ganas de mejorar y de que la tragedia no se repita. Así las cosas, es ahora, más de dos años después, cuando se empiezan a vislumbrar los primeros resultados de cuantas investigaciones y trabajos se alumbraron entonces. Con las retinas todavía renqueantes de imágenes teñidas del negro chapapote.
Ayer, científicos procedentes de las tres universidades gallegas dieron a conocer uno de esos ambiciosos proyectos. A través de su «portavoz», Jesús Liñares Beiras, miembro del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), se informó de que un grupo de las tres instituciones está colaborando de forma intensiva con homólogos suyos de la Universidad del País Vasco para desarrollar un sensor optoelectrónico destinado a la teledetección y análisis de cuantos vertidos marinos puedan ensuciar el estado de la mar.
Liñares detalló que el grupo de físicos de la USC se encargarán de dar vida a la primera fase del proyecto, que consistirá en la construcción de un prototipo del instrumento tecnológico, mientras que, acto seguido, el resto de los grupos se ocuparán del procesado de datos. Y es que el proyecto no se queda sólo en el bosquejo de la herramienta, sino que va más allá y pretende crear una completa base de datos de vertidos con la que poder establecer una relación exacta entre ellos y facilitar los análisis pertinentes y el origen de los mismos.
Los investigadores decidieron embarcarse en esta compleja empresa con una finalidad meridiana: «Queremos construir un sensor que no tenga que depender de datos de satélite, puesto que los vertidos se disgregan mucho y se camuflan bajo el agua y el aire, de ahí los problemas que en ocasiones presentan las imágenes proporcionadas por los satélites», relató el científico de la USC.
La idea que vienen planificando estos físicos es la de conseguir sensores de bajo coste, que se puedan reproducir con facilidad y que permitan trabajar de manera directa sobre las rías gallegas y sus proximidades, esto es, «tomar los datos de grandes superficies marítimas y costeras en un tiempo razonable -el mínimo posible-, por lo que los sensores tienen que ser aerotransportables», precisó Liñares Beiras (tarea que actualmente está materializando el grupo de la Universidad de Vigo).
A prueba de adversidades
Con esa retahíla de características, el dispositivo debe permitir hacer el seguimiento de las manchas de residuos y detectarlas también debajo del agua y del aire hasta en las condiciones más adversas.
En contra de este «sueño» de la tecnología, se presenta una limitación clave: el relieve cromático de los cuerpos, en este caso, de los hidrocarburos y que está supeditado a determinados efectos ambientales que repercuten y minimizan su iluminación. Y en esta línea se encuentran avanzando, en este caso, los científicos de las Universidades del País Vasco y La Coruña. Fuente: ABC |